
La buganvilla es una de las trepadoras más espectaculares que existen: capaz de cubrir muros, pérgolas y fachadas enteras con una explosión de color intenso (morado, fucsia, rojo, naranja, blanco) que define los paisajes mediterráneos y tropicales. Es resistente a la sequía, amante del sol y del calor, y una vez establecida, apenas necesita cuidados. Tiene, eso sí, algún truco para florecer a tope y un par de cosas que conviene saber. La primera vez que vi una buganvilla cubriendo toda una pared de color me pareció una de las plantas más impresionantes que existen. Aquí tienes cómo cuidar la buganvilla.
Qué es la buganvilla
La buganvilla (Bougainvillea) es una planta trepadora leñosa originaria de Sudamérica, muy usada en climas cálidos y mediterráneos para cubrir muros, pérgolas, arcos y fachadas. Una curiosidad: lo que parecen sus flores (esas hojas coloridas espectaculares) son en realidad brácteas (hojas modificadas), y la verdadera flor es la pequeña florecilla blanca del centro. Esas brácteas de colores intensos son las que crean su famoso efecto de cascada de color.
La luz: cuanto más sol, mejor
La buganvilla quiere muchísimo sol: es una planta que adora el sol directo y el calor, y cuanto más sol reciba, más y mejor florece. De hecho, la falta de sol es una de las principales causas de que una buganvilla no florezca. Colócala en el sitio más soleado que tengas, contra un muro orientado al sur, por ejemplo, donde recibirá calor y luz a raudales.
El riego: menos es más
Aquí está uno de los secretos de la buganvilla, y es contraintuitivo. Es una planta resistente a la sequía que, una vez establecida, necesita poca agua, y de hecho un ligero estrés hídrico favorece la floración. Regar demasiado una buganvilla hace que produzca mucha hoja verde y pocas flores. Riégala de forma moderada, dejando secar bien la tierra entre riegos; el primer año, algo más para que enraíce, pero luego, poca agua. Si tu buganvilla tiene mucha hoja y pocas flores, probablemente la estás regando de más.
El sustrato y la temperatura
Quiere una tierra con buen drenaje (odia el encharcamiento). En cuanto a temperatura, ama el calor y es sensible al frío intenso: en climas suaves aguanta bien el invierno, pero en zonas de heladas fuertes puede perder la parte aérea o sufrir, por lo que conviene protegerla o cultivarla en maceta para resguardarla.
El abonado para florecer
Para favorecer la floración, la buganvilla agradece un abonado con un fertilizante rico en potasio y fósforo (los que favorecen las flores) y bajo en nitrógeno (que favorecería la hoja en detrimento de las flores) durante la temporada de floración. Un abono específico para plantas de flor o para buganvillas ayuda a conseguir esa espectacular explosión de color.
Cómo conseguir que florezca
Resumiendo los secretos de una buganvilla llena de flores: muchísimo sol, poca agua (un ligero estrés la estimula a florecer), abono rico en potasio y bajo en nitrógeno, y calor. Si tu buganvilla no florece y está sana y verde, casi siempre es por exceso de agua, exceso de nitrógeno o falta de sol. Ajustando esos factores (menos riego, menos nitrógeno, más sol), suele empezar a florecer. Es una de esas plantas donde «mimarla» demasiado con agua es contraproducente.
La poda
La buganvilla se poda para controlar su vigoroso crecimiento (puede hacerse enorme), darle forma y dirigirla por su soporte, y para estimular la floración. Se suele podar a finales del invierno o después de una floración. Cuidado con sus espinas al manipularla (usa guantes), y ten en cuenta que es una planta muy vigorosa que necesita un buen soporte resistente y guía a medida que crece.
Problemas frecuentes
- Mucha hoja y pocas flores: exceso de agua, exceso de nitrógeno o falta de sol. Reduce el riego y el nitrógeno, y dale más sol.
- No florece: falta de sol o exceso de riego/nitrógeno; también puede necesitar cierto estrés y calor.
- Sufre con el frío: en heladas fuertes puede perder la parte aérea; protégela.
- Pierde las brácteas: normal tras la floración o por estrés/cambios.
- Pulgón o cochinilla: plagas ocasionales; trátalas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi buganvilla no florece? Casi siempre por falta de sol, exceso de agua o exceso de nitrógeno. Necesita muchísimo sol, poca agua (un ligero estrés la estimula) y abono bajo en nitrógeno. Ajusta esos factores y florecerá.
¿Cuánta agua necesita la buganvilla? Poca, una vez establecida: es resistente a la sequía y un ligero estrés hídrico favorece la floración. Regar de más da mucha hoja y pocas flores. Riega moderado, dejando secar entre riegos.
¿Necesita mucho sol? Muchísimo: adora el sol directo y el calor, y cuanto más sol, más florece. La falta de sol es una causa típica de que no florezca. Colócala en el sitio más soleado.
¿Aguanta el frío la buganvilla? En climas suaves, sí. En zonas de heladas fuertes puede perder la parte aérea o sufrir; protégela o cultívala en maceta para resguardarla en invierno.
¿Son flores esas hojas de colores? No exactamente: lo espectacular son las brácteas (hojas modificadas de colores), y la verdadera flor es la pequeña florecilla blanca del centro. Esas brácteas de colores intensos son las que crean su famoso efecto de cascada de color.
¿La buganvilla necesita muchos cuidados? Una vez establecida, muy pocos: es resistente a la sequía y de bajo mantenimiento. Sus «cuidados» son más bien no excederse (poca agua, poco nitrógeno) y darle sol y un buen soporte. Es de las trepadoras más agradecidas para climas cálidos, ideal para quien quiere mucho color sin complicarse.
¿Cuándo florece la buganvilla? Sobre todo en primavera y verano, e incluso en otoño en climas cálidos, con la floración más abundante en los periodos de más sol y calor. En condiciones ideales (mucho sol, poca agua), puede florecer durante gran parte del año en climas cálidos.
La buganvilla en maceta
Aunque la buganvilla es famosa por cubrir muros y fachadas enteras, se puede cultivar perfectamente en maceta, lo que la hace accesible incluso en terrazas y balcones, y tiene una ventaja añadida: permite resguardarla del frío en invierno en climas donde no aguantaría fuera. En maceta necesita una grande (es vigorosa), un sustrato muy drenante, y sobre todo muchísimo sol. Curiosamente, la buganvilla en maceta suele florecer muy bien, en parte porque el confinamiento de las raíces y el riego más controlado (que tiende a ser más justo) le provocan ese ligero estrés que estimula la floración. Riégala con moderación (en maceta se seca antes, pero aun así no te pases), abónala con un fertilizante bajo en nitrógeno, y dale un soporte o guíala. En zonas frías, puedes meterla en un sitio resguardado y luminoso durante el invierno. Es una forma estupenda de disfrutar de su explosión de color sin necesidad de un gran muro.
La buganvilla y sus espinas
Un detalle práctico que conviene conocer: la buganvilla tiene espinas, y bastante afiladas, escondidas entre su follaje y sus tallos. Por eso, al podarla, guiarla o manipularla, es muy recomendable usar guantes gruesos y camisa de manga larga, porque los pinchazos son molestos y, además, en algunas personas pueden irritar. Tenlo en cuenta también al elegir dónde plantarla: evita ponerla justo al lado de un paso estrecho o una zona de juego de niños, donde las espinas puedan ser un problema. Bien situada (cubriendo un muro, una pérgola o una fachada donde no moleste), sus espinas no son inconveniente, e incluso la hacen útil como barrera disuasoria. Solo es cuestión de tenerlo presente al trabajar con ella y al decidir su ubicación.
¿Puedo cultivar la buganvilla en maceta? Sí, en una grande con sustrato muy drenante y muchísimo sol. De hecho, suele florecer muy bien en maceta, porque el riego más controlado le provoca ese ligero estrés que estimula la floración. Y permite resguardarla del frío en invierno en climas fríos.
¿La buganvilla tiene espinas? Sí, y bastante afiladas, escondidas entre el follaje. Usa guantes gruesos y manga larga al podarla o manipularla, y evita plantarla junto a pasos estrechos o zonas de niños. Bien situada, sus espinas no molestan e incluso sirven de barrera disuasoria.
Errores frecuentes con la buganvilla
- Regar de más: el error número uno; da mucha hoja y pocas flores. Riega poco, un ligero estrés la estimula.
- Poca luz: necesita muchísimo sol para florecer. En sombra, apenas da color.
- Exceso de nitrógeno: favorece la hoja en detrimento de las flores. Usa abono bajo en nitrógeno.
- No darle un buen soporte: es muy vigorosa y necesita una estructura resistente y guía.
- No protegerla del frío en climas fríos: las heladas fuertes pueden dañarla o matarla.
Con muchísimo sol, poca agua, abono bajo en nitrógeno y un buen soporte, la buganvilla es una de las trepadoras más espectaculares que existen, capaz de cubrir muros y pérgolas con una explosión de color inolvidable. Su secreto es contraintuitivo: cuanto menos la «mimas» con agua, más florece.
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