Las calatheas son, para mí, de las plantas más bonitas que existen: sus hojas parecen pintadas a mano, con dibujos, rayas y reversos morados que no se ven en casi ninguna otra planta. Y, además, se mueven: por la noche levantan las hojas y por el día las bajan, un baile diario que les ha valido el apodo de «plantas que rezan». A cambio de tanta belleza, son algo exigentes y tienen fama de difíciles. Si la tuya tiene las hojas enrolladas, los bordes secos o un aspecto triste, no te culpes: casi siempre es un problema de los mismos tres factores. Vamos a resolverlos.
Por qué se enrollan las hojas
Que una calathea enrolle sus hojas es su forma de pedir ayuda, y casi siempre dice lo mismo: estrés por sequedad. Puede ser que le falte agua, que el aire esté demasiado seco, o las dos cosas a la vez. Al enrollarse, la planta reduce la superficie por la que pierde agua, protegiéndose. Con menos frecuencia, también enrolla las hojas cuando recibe demasiada luz directa. Así que, si ves las hojas enrolladas, mira primero el riego y la humedad, y luego la luz.
El riego (con un detalle importante: el agua)
La calathea quiere la tierra ligeramente húmeda de forma constante, nunca encharcada pero tampoco seca del todo. Es de las plantas a las que no les gusta pasar sed. Pero hay un detalle que marca la diferencia y que poca gente conoce: la calathea es sensible a la cal y a los químicos del agua del grifo. Si tu agua es dura, esos minerales le manchan y le secan los bordes de las hojas. Por eso muchas calatheas mejoran muchísimo solo con cambiar el tipo de agua: usa agua de lluvia, filtrada o, como mínimo, agua del grifo reposada 24 horas para que se evapore parte del cloro.
La luz
Quiere luz indirecta y suave. En su selva de origen vive en el suelo, a la sombra de árboles grandes, así que el sol directo le quema las hojas y le apaga los dibujos. La buena noticia es que tolera bastante bien la sombra, lo que la convierte en una opción ideal para habitaciones que no son muy luminosas. Si notas que sus colores se desvanecen o aparecen quemaduras, le está dando demasiado sol.
La humedad (su gran necesidad)
Si hay algo que una calathea exige de verdad, es humedad. Es, probablemente, la planta de interior común que más la necesita. El aire seco es su principal enemigo y la causa de la mayoría de sus bordes marrones. Para tenerla feliz: agrúpala con otras plantas, ponla sobre una bandeja con guijarros y agua o, mejor aún, usa un humidificador cerca. En una casa con calefacción y aire muy seco, una calathea sin humedad extra lo pasa mal.
Sustrato y maceta
Quiere un sustrato que retenga humedad pero que también drene, para que esté húmedo sin encharcarse. Una mezcla de sustrato universal con algo de fibra de coco y un poco de perlita funciona bien. La maceta, con drenaje, siempre. El equilibrio que buscas es «húmeda pero nunca empapada».
Por qué tiene los bordes marrones
Es el problema más común de las calatheas y casi siempre se debe a dos causas combinadas: agua con cal y falta de humedad ambiental. Si atacas esas dos cosas (cambias el tipo de agua y subes la humedad), notarás cómo las hojas nuevas salen perfectas, aunque las ya dañadas no se recuperen (esas puedes recortarlas con cuidado siguiendo la forma de la hoja).
Variedades más bonitas
Hay muchas calatheas (y plantas emparentadas como las marantas), todas con cuidados parecidos:
- Calathea orbifolia: hojas grandes, redondeadas, con rayas plateadas. Espectacular.
- Calathea medallion: hojas con un dibujo central como una medalla y el reverso morado.
- Calathea lancifolia (rattlesnake): hojas alargadas y onduladas con motas, muy resistente dentro del grupo.
- Calathea makoyana: la «planta pavo real», con dibujos finísimos.
- Maranta: prima cercana, con hojas que también se mueven y patrones preciosos.
¿Es tóxica para mascotas?
Una de sus grandes ventajas: la calathea no es tóxica para perros ni gatos. Es de las pocas plantas vistosas que puedes tener sin preocuparte si tus mascotas la mordisquean, lo que la hace perfecta para hogares con animales.
Problemas frecuentes
- Hojas enrolladas: sequedad (falta de agua o de humedad) o exceso de sol.
- Bordes marrones: cal del agua o falta de humedad.
- Hojas que se quedan caídas: suele faltar agua; revisa que la tierra no se haya secado.
- Colores apagados o manchas quemadas: demasiada luz directa.
- Manchas o pudrición: exceso de agua estancada; cuida el equilibrio.
Cómo recortar las hojas con bordes marrones
Las puntas y bordes marrones, una vez secos, no se recuperan, así que puedes recortarlos para que la planta luzca mejor. El truco está en hacerlo bien: con unas tijeras limpias, recorta solo la parte seca siguiendo la forma natural de la hoja (si la hoja es puntiaguda, corta en punta; si es redondeada, redondea), dejando una finísima línea de borde seco en lugar de cortar por tejido completamente verde. Así el corte queda disimulado y no provocas una nueva herida que vuelva a secarse. Y recuerda: recortar es estética; lo que de verdad evita que sigan saliendo bordes marrones es atacar la causa (agua sin cal y más humedad).
La calathea a lo largo del año
En primavera y verano la calathea crece, agradece el abono cada tres o cuatro semanas (suave) y bebe más, manteniendo la tierra ligeramente húmeda. En invierno se ralentiza: reduce algo el riego (sin dejar que se seque del todo), deja de abonar y, sobre todo, redobla la atención a la humedad, porque la calefacción reseca el aire justo cuando la planta está más sensible. Mantenla lejos de radiadores y corrientes frías, que le sientan fatal.
Trasplante de la calathea
No necesita trasplantes frecuentes; cada uno o dos años, en primavera, o cuando las raíces llenen la maceta. Pásala a una maceta solo un poco mayor con sustrato fresco que retenga humedad pero drene. Es una planta algo sensible, así que tras el trasplante puede tardar un poco en recuperar el tono; dale luz suave, humedad y agua sin cal mientras se adapta.
Por qué se mueven las hojas (las «plantas que rezan»)
Una de las cosas más fascinantes de las calatheas y sus parientes es que sus hojas se mueven a lo largo del día: por la noche las levantan hacia arriba, casi cerrándose, y durante el día las bajan y abren. Este movimiento, llamado nictinastia, se debe a una especie de «bisagra» en la base de cada hoja que responde a la luz, y le ha valido al grupo el apodo de «plantas que rezan», porque las hojas levantadas recuerdan a unas manos en oración. No es ningún problema ni síntoma de nada malo: al contrario, una calathea que abre y cierra sus hojas con el ritmo del día es una planta sana y feliz. Si la tuya deja de moverse, suele ser señal de que algo no va bien (poca luz o estrés), así que ese baile diario es, en realidad, un buen indicador de su salud.

Preguntas frecuentes
¿Por qué se enrollan las hojas de mi calathea? Casi siempre por sequedad: le falta agua, humedad ambiental, o ambas. Sube la humedad y revisa el riego.
¿Qué agua debo usar? Evita el agua dura del grifo. Usa agua de lluvia, filtrada o reposada 24 horas; es uno de los mayores secretos para tener una calathea sana.
¿Es normal que las hojas se muevan? Totalmente. Las calatheas levantan y bajan las hojas según el momento del día. Es señal de una planta sana, no un problema.
¿Por qué se le secan las puntas? Por cal en el agua o falta de humedad. Cambia el tipo de agua y sube la humedad ambiental.
¿Es buena para principiantes? Es bonita pero algo exigente, así que no es la más fácil para empezar. Si te gusta el reto y le das humedad y buena agua, es muy agradecida. Para empezar de cero, quizá un pothos o una sansevieria sean mejores primeras plantas.
¿Por qué mi calathea ya no mueve las hojas? Si ha dejado de levantar y bajar las hojas, suele indicar que algo la incomoda: poca luz, estrés por sequedad o un cambio brusco. Revisa luz, riego y humedad; cuando se recupere, volverá a moverse.
¿Puedo tener la calathea en el baño? Sí, y a menudo es uno de sus sitios favoritos, porque el baño suele ser húmedo. La única condición es que reciba luz indirecta suficiente; si el baño es oscuro, no prosperará.
¿Cómo recupero una calathea muy estropeada? Empieza por lo básico: cambia a agua sin cal, sube mucho la humedad (agrupándola o con humidificador), apártala del sol directo y mantén la tierra ligeramente húmeda. Recorta las hojas más dañadas para que la planta concentre energía en las nuevas. Es una planta resistente cuando le das lo que pide; con paciencia, las hojas nuevas saldrán sanas.
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